jueves, 20 de octubre de 2016

ENTREVISTA A SARA A. PALICIO


ENTREVISTA A SARA A. PALICIO


Sara Alonso Palicio (La Felguera, Langreo, 1991) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo.  Con Las costumbres vacías (Trabe, 2015), fue merecedora del Premio Asturias Joven 2014. En 2016, con Los cuerpos de tu nombre, ganó el VI Concurso Literario de la Universidad de Oviedo.



¿Qué es ser poeta para Sara A. Palicio?
Ser poeta es buscar el sentido verdadero de las cosas a través de las infinitas ficciones que nos brinda la palabra. Comparto la idea que sostenía Octavio Paz cuando decía que los poemas eran cifrados de la realidad, dobles del universo, por eso entiendo que al escribir poesía está en nuestras manos -y en nuestras voces- la insólita capacidad de poner a la vida contra las cuerdas.

Uno de los apartados de tu libro Las costumbres vacías (Trabe, 2015) se titula Acto de ausencias. ¿Con qué palabra te definirías? ¿Qué palabra te haría estar ausente?
Acto de ausencias es el corazón de Las costumbres vacías, son poemas que escribí rodeada de un silencio atronador y que contienen la esencia del libro porque, en su conjunto, forman un canto sincero al dolor y a la vida. Con todo, creo que si tuviera que definirme con una palabra posiblemente fuera la resiliencia de la que nació este poemario. Para estar ausente, me basta el silencio. 

¿Hay algo a lo que no se acostumbre jamás un poeta?
Supongo que eso es algo que depende de muchas variables, empezando por el propio poeta. Por fortuna o por desgracia, aún no he encontrado nada a lo que podría negarle la rutina.

¿En qué momentos y cómo escribes?¿Qué es más importante, reescribir o corregir?
En la creación soy muy caótica y suelo estirar mucho la que considero como la primera etapa de la escritura, esa que tiene como único soporte el pensamiento. Formulo y mastico la idea y las palabras que la rodean hasta que consigo darles un cuerpo medianamente firme. Después vienen el papel, los primeros ajustes, el reposo, la relectura y las correcciones, cuya densidad muchas veces me coloca ante un proceso de reescritura del que no soy consciente hasta que el poema se ha cerrado del todo. Creo que la fluidez con que se desarrollen estas fases depende además de muchos factores, especialmente mi situación como lectora.

¿Con cuál de tus poemas, entre los publicados, te quedarías y por qué?
Me quedaría, sin duda, con los tres sonetos que abren «Acto de ausencias» y que forman un conjunto imprescindible para mí. Son poemas que nacieron con una naturalidad abrumadora y al calor de un momento de introspección y dolor (quizá más bien a pesar de su frío).

¿Cómo te sientes y cuál es tu actitud ante lo ya escrito y publicado?
Me siento cómoda con la gran mayoría de mis poemas publicados, aunque no niego que haría correcciones en algunos de ellos si pudiera. En cualquier caso, creo que es muy pronto para mirar atrás, igual que creo que la voz poética es una materia que se moldea constantemente, sin que sus sucesivos estadios impliquen por necesidad la negación de la palabra previa.

¿Te apetecería descubrirnos algún poeta? ¿Algún libro de cabecera?
Gracias a una valiosa recomendación he descubierto hace poco la voz directa y sincera de Ricardo Defarges, un poeta que alcanza en sus palabras la verdad de un tema tan complejo de abordar con nitidez como es la soledad.

Respecto al libro de cabecera, toda Alejandra Pizarnik. 




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